El efecto Pigmalión, en psicología y pedagogía, se refiere a la potencial influencia que la creencia que tiene una persona acerca de otra ejerce en el rendimiento de esta última. Supone, por tanto, algo importante de conocer y estudiar para los profesionales del ámbito educativo, laboral, social y familiar. El efecto debe su nombre al mito griego de Pigmalión, un escultor que se enamoró de una estatua que había tallado, y, al final, ésta acabó cobrando vida.
- Suceso por el que una persona consigue lo que se proponía previamente a causa de la creencia de que puede conseguirlo.
- (Rosenthal y Jacobson).
- Una profecía autocumplida es una expectativa que incita a las personas a actuar en formas que hacen que la expectativa se vuelva cierta.
¿El efecto pigmalión? Efecto sabemos lo que es, como una consecuencia de algo, pero.. ¿Pigmalión?
Pigmalión fue un escultor que se enamoró de una estatua que había tallado y que al final acabó cobrando vida.
A este efecto se le da el nombre de Pigmalión por el significado de la historia, tanto se había enamorado de la estatua que había creado que acabó cobrando vida. Así pues, al hablar del efecto pigmalión nos referimos a una influencia de la creencia que tiene una persona acerca de otra ajena, ya sea buena o mala. Habitualmente se ve la cara mala, pero nos centramos en ver las dos caras para comprender el concepto de una forma más globalizada.
En general, esto es lo que produce el efecto pigmalión y como vemos se vuelve a repetir el mismo esquema en forma de "pescadilla que se muerde la cola".
En el ámbito educativo Rosenthal y Jacobson estudian este efecto Pigmalión desde la teoría de la profecía autorrealizada. Esto influye mucho en la motivación de los estudiantes y según ellos: "Las expectativas y previsiones de los profesores sobre la forma en que de alguna manera se conducirían los alumnos, determinan precisamente las conductas que los profesores esperaban."
Por ejemplo, si su profesor piensa que son malísimos alumnos y que no sirven para nada, los estudiantes se verán desmotivados y no querrán esforzarse en la escuela, mientras que si pasa al revés (aunque la realidad sea otra) los alumnos se verán más motivados y los aspectos a mejorar se podrán ir diciendo como objetivos con cumplir, siempre con una recompensa al final para motivarles más. Parece un efecto mágico y que todo depende del profesor, siendo lo primero irreal y lo segundo un poco más real.
Para lograr el éxito académico y escolar, los profesores deben tratar de una forma específica a su alumnado, y dentro de cada clase conocer bien las capacidades de cada uno, ya que todos somos capacitados, pero con diferentes puntos fuertes que los profesores deben sacar del interior de los alumnos a la luz. Al tratar a los alumnos de un modo distinto, se ven atraídos por ello y prestan más atención desempeñando más ganas a la hora de realizar lo que el profesor diga.
Entonces, ¿los docentes tenemos prohibido usar este efecto?
En parte. Los docentes debemos evitar usar el efecto negativamente, es decir, pensando que algunos de nuestros alumnos no van a llegar a nada en la vida, pero sí lo podemos utilizar positivamente. ¿Cómo? Sacando partido a los puntos fuertes de cada alumno para motivarles en el proceso de aprendizaje.
Por todo esto, los profesores podemos utilizar el efecto pigmalión sí, pero de una forma inteligente y equitativa con respecto a los diferentes alumnos que hay en una clase llena de diversad.
Para lograr el éxito académico y escolar, los profesores deben tratar de una forma específica a su alumnado, y dentro de cada clase conocer bien las capacidades de cada uno, ya que todos somos capacitados, pero con diferentes puntos fuertes que los profesores deben sacar del interior de los alumnos a la luz. Al tratar a los alumnos de un modo distinto, se ven atraídos por ello y prestan más atención desempeñando más ganas a la hora de realizar lo que el profesor diga.
Entonces, ¿los docentes tenemos prohibido usar este efecto?
En parte. Los docentes debemos evitar usar el efecto negativamente, es decir, pensando que algunos de nuestros alumnos no van a llegar a nada en la vida, pero sí lo podemos utilizar positivamente. ¿Cómo? Sacando partido a los puntos fuertes de cada alumno para motivarles en el proceso de aprendizaje.
Por todo esto, los profesores podemos utilizar el efecto pigmalión sí, pero de una forma inteligente y equitativa con respecto a los diferentes alumnos que hay en una clase llena de diversad.
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